miércoles, 11 de agosto de 2010

Desafío a la lógica.


La unión entre la madre y el hijo no es sólo física. Es mental, emocional, espiritual. Todo lo que ve, oye o siente, lo está compartiendo con su bebé de forma directa.
La mayoría de las embarazadas desconocen la influencia de sus estados internos sobre el bebé que llevan en su vientre y no se dan cuenta que con cada pensamiento y sentimiento que tienen durante los nueve meses del embarazo, marcan tendencias que influyen en él para toda su vida. Así como se va formando la parte física de su cuerpo, así también se va formando su cuerpo emocional y mental. Cuando el niño nace ya tiene definido su temperamento.
Investigando acerca de este tema encontré en un sitio web una serie de consejos para las mujeres embarazadas, me parecieron curiosos e interesantes:

Al despertar, da gracias por tu estado y pídele al cielo los mejores materiales para su formación. Al bañarte bendice el agua para que no sólo limpie tu cuerpo sino que purifique también tus emociones. Al comer, bendice los alimentos para que nutran también a tu bebé y al acostarte conságrate una vez más a esta sublime función. Estás en estado de gracia, la vida te convirtió en una sacerdotisa, puedes divinizar todas tus actividades y rodearte de las mejores vibraciones que la naturaleza ahora te ofrece en abundancia. Un ambiente de ruido, de humo, de alcohol, no es propicio.
Tampoco lo es un ambiente de discusión, de violencia porque marcan negativamente el temperamento del hijo por nacer. La unión entre la madre y el hijo no es sólo física, es mental, emocional, espiritual. Todo lo que ves, oyes, sientes, lo estás compartiendo con tu bebé de una forma muy directa. Lo recomendable es rodearte de belleza, acercarte a la naturaleza, escuchar buena música, inspirarte en todo lo bello, lo bueno y lo verdadero. Son apenas nueve meses que condicionarán la vida de tu hijo para siempre.
El bebé te oye y a partir de las 28 semanas le puedes instruir. Puedes leerle los libros que contengan la enseñanza que quieres para él, hacerlo escuchar música selecta, acariciarlo con tu palabra. Es bueno que escuche la voz del papá, así cuando nace lo podrá reconocer. Si la posición que ha tomado no es la adecuada para nacer, háblale y pídele que se acomode para que su nacimiento sea natural y feliz. Nacer es un cambio, una crisis, asegúrale que mamá y papá lo esperan con un inmenso amor.

Creo que esto es algo que puede no parecer lógico, pero porqué no podría ser cierto?

El piloto de mi carreta




En el curso anterior analizamos el mismo ejemplo y se nos cuestionó.. Quién es el piloto de nuestra vida?
Pensamientos, emociones, mente, intelecto?
En realidad creo que depende de cada uno, creo que ningún extremo es bueno, lo que si creo es que cada uno de nosotros, por si mismo debe controlar su vida... Sin ningún factor externo que altere lo que queremos, en un mundo donde de diferentes formas se nos intenta moldear lo que debemos pensar, hacer o decir resulta un poco difícil, pero creo que todos debemos "desaprender" todo lo que siempre se nos ha obligado a ser y empezar a guiar nuestro camino por el mundo por nosotros mismos.
No existe un formato de como debemos vivir, eso depende de cada uno, debemos tomar la decisión de quien debe guiar nuestra carreta en cada situación de la vida, puede resultar un poco dificíl en un mundo tan sistematizado, pero tenemos que romper esos paradigmas que pueden resultar tan molestos.